Todo mando físico es la opinión de otra persona: cuarenta botones ordenados para una ficha técnica, de los cuales una noche normal usa seis. Las apps de mando se limitaron casi siempre a copiar esa opinión sobre un cristal. La respuesta mejor, que ahora va llegando a A Decent Remote, es dejarte reordenar el mando mismo.
¿Cómo funciona el editor de diseño?
Como mover apps en la pantalla de inicio, pero con mandos a distancia. Arrastra un botón para cambiarlo de sitio dentro de su fila, suéltalo en otra fila para moverlo allí, suéltalo en un hueco y se forma una fila nueva a su alrededor. El panel táctil se mueve como un bloque, igual que cualquier fila, así que quien va primero al panel puede ponérselo bajo el pulgar y quien va primero a los botones puede reducirle el territorio. Sin temas que elegir y sin rejilla bloqueada: la disposición es la función.
¿Por qué importa más esto en un móvil que en el plástico?
Por dos motivos. El alcance: los móviles son altos y los pulgares no, y la diferencia entre un mando que manejas con una mano y otro con el que tienes que recolocar el agarre está en si el volumen y el aceptar caen en el tercio inferior. La honestidad: los televisores no pueden todos lo mismo (Philips no expone orden de guía, el protocolo nuevo de Apple no tiene silencio propio, y en toda casa hay botones que nadie pulsa), y un diseño fijo responde a eso con botones muertos. Uno reordenable deja que el mando se ajuste a la vez a la realidad de tu tele y a tus costumbres.
¿Qué aspecto tiene un buen diseño a medida?
El patrón que gana siempre: el tercio inferior se lleva el panel o la cruceta más el aceptar; el volumen va por un borde a la altura del pulgar; el encendido, las entradas y las dos apps que de verdad abres viven una fila más arriba; y todo lo demás o sube arriba del todo o se va. Lo montas una vez y el móvil deja de imitar a un mando y empieza a ganarle, sobre todo combinado con lo que el plástico nunca podrá hacer: escribir con un teclado de verdad y buscar en YouTube en la tele.