Los televisores Philips abarcan una década y tres sistemas operativos, pero el kit para manejarlos sin mando es constante: un joystick en el aparato, entrada USB en las generaciones Android y un protocolo de red que tu iPhone puede usar en todas ellas.
¿Cómo uso el joystick para entradas y ajustes?
Busca la palanquita bajo el marco (en el centro inferior, detrás del logo, en la mayoría de modelos; en el borde derecho trasero en algunos). Púlsala hacia dentro: aparece un menú compacto. Muévete hasta el icono de fuentes para las entradas, o hasta los ajustes para tocar la red. Pulsa para confirmar. Es lento para navegar, pero sobra para los trabajos de rescate: cambiar de HDMI, entrar una vez en el Wi-Fi, confirmar un aviso de vinculación.
¿Cuál es la solución permanente?
Vincular el móvil, y Philips lo pone fácil porque ninguna generación necesita el mando original (la guía completa por generaciones):
- El iPhone en la misma Wi-Fi, abre A Decent Remote; el televisor aparece solo y la app detecta con qué generación está hablando.
- De 2016 en adelante (incluido Titan OS): escribe el PIN que muestra el televisor. Los de 2014 y 2015: sin PIN, se conecta y ya.
- El móvil se encarga a partir de ahí de entradas, volumen, apps, navegación y escritura, más el encendido por red donde lo permita el ajuste de reposo del televisor.
¿Qué apaños rápidos hay?
Teclado USB en los Philips con Android: las flechas y el Intro manejan la interfaz, que es la forma cómoda de hacer la configuración de una sola vez. HDMI-CEC: despierta una consola o un stick de streaming y el televisor salta a su entrada; el mando de ese aparato se encarga después de la reproducción hasta que el móvil esté vinculado. Y el protocolo de Philips carece honestamente de una orden de guía de programación en todas las generaciones, así que ninguna app, la nuestra incluida, puede ponerla en un botón; la guía vive en el menú.