Esta es la pregunta en la que la mayoría de las apps de mando te hacen perder el tiempo calladamente, así que va la respuesta por delante: ninguna app puede manejar por sí sola una tele sin smart TV. Ni la nuestra ni la de nadie. Las teles antiguas escuchan luz infrarroja, los iPhone no llevan emisor de infrarrojos, y ningún software cambia el hardware que no está. Lo que viene a continuación es lo que sí funciona.
¿Por qué las apps de mando solo funcionan con smart TV?
Una app de mando envía órdenes por la red, así que la tele necesita dos cosas: una conexión de red y un software escuchando en ella. Las smart TV tienen las dos. Un panel plano de 2009 no tiene ninguna; su única entrada es un sensor de infrarrojos esperando pulsos de luz exactamente con el patrón que produce su mando de plástico. La app que instalas en el móvil nunca llega a tener un canal por el que hablar. Si tu tele sí es smart pero sencillamente está fuera de la red, ese es el problema feliz que cubre la guía sin Wi-Fi.
¿Cuál es la forma más barata de que una tele antigua se maneje desde el móvil?
Un stick de streaming en el puerto HDMI, y no hay color. Un Fire TV Stick básico o un Chromecast con Google TV cuestan más o menos lo que una cena para llevar, y le dan la vuelta a la situación del todo:
- El stick entra en tu Wi-Fi y pasa a ser lo que realmente manejas: apps, menús, búsqueda, reproducción.
- Tu iPhone maneja el stick con A Decent Remote: los Chromecast se conectan al instante y los Fire TV Stick muestran un aviso de aprobación una sola vez.
- Por HDMI-CEC, el stick alcanza a la propia tele: la enciende y la apaga, la cambia a la entrada correcta y ajusta el volumen. Tu móvil se lo dice al stick y el stick se lo dice a la tele.
El efecto neto: la tele tonta se convierte en un monitor, el stick se convierte en la tele y el móvil se convierte en el mando de todo. De propina, el aparato antiguo gana apps actuales que en su época no existían.
¿Y los emisores de infrarrojos y las centrales domóticas?
La vía de los infrarrojos directos existe y merece un párrafo honesto. Un puente de Wi-Fi a infrarrojos (la serie RM de BroadLink es la elección habitual) se coloca con línea de visión a la tele y dispara códigos infrarrojos cuando una app se lo pide. Funciona de verdad, además puede manejar el aire acondicionado, y sigue siendo el camino más engorroso para una tele: otra caja que comprar y enchufar, otra app que configurar y los límites de siempre de los infrarrojos, que exigen misma habitación y línea de visión. Los móviles Android con infrarrojos integrados pueden hacerlo de forma nativa, pero ese hardware nunca llegó al iPhone.
¿Cuándo es un mando de repuesto la respuesta correcta?
Cuando la tele es anterior al HDMI, o cuando lo único que haces es cambiar de canal en la TDT. Un mando universal por infrarrojos de cualquier supermercado se ocupa de un aparato así por unos pocos euros y sin necesidad de red. Para todo lo que sea más nuevo: métele un stick, y la tele antigua pasa a estar a la altura del resto de la casa.