“El mando de la Hisense no funciona” tiene tres diagnósticos distintos porque Hisense vende tres sistemas diferentes, y los mandos fallan de forma distinta en cada uno. Dos minutos de clasificación ahorran una hora de vudú cambiando pilas, y la vía del móvil funciona con cualquiera de los diagnósticos.
¿Es el mando, el sensor o la tele?
Mandos de infrarrojos (cualquiera sin botón de micrófono): las pilas primero, siempre. Después el sensor: vive en el marco inferior, y una barra de sonido nueva puesta justo delante es un asesino silencioso clásico. Prueba con la cámara del móvil: apunta el mando a la cámara del iPhone y pulsa botones; un mando de infrarrojos que funciona muestra una luz parpadeando en la pantalla.
Mandos Bluetooth con voz (ediciones Google TV y Fire TV): estos se desvinculan. Las ediciones Google TV se vuelven a vincular manteniendo Atrás + Inicio; las Fire TV manteniendo Inicio unos diez segundos, en ambos casos con pilas nuevas y de pie junto al televisor.
El televisor mismo: un aparato colgado lo ignora todo. Desenchúfalo sesenta segundos. Si la tele responde a sus botones físicos pero a ningún mando, es cosa del mando o del sensor; si no responde a nada, estaba colgada.
¿Cómo tomo el relevo desde el iPhone mientras tanto (o para siempre)?
Todos los sistemas de Hisense aceptan el control desde el móvil sin el mando original:
- VIDAA (el sistema propio de Hisense): abre A Decent Remote, toca el televisor y escribe el PIN que muestra en pantalla. Dos minutos (los detalles).
- Ediciones Google TV: código de seis cifras en pantalla (guía de Android TV).
- Ediciones Fire TV: una aprobación en pantalla (guía del Fire TV).
Muchos usuarios de Hisense que llegaron buscando el rescate se quedan por la mejora: el móvil escribe bien en los buscadores, abre apps directamente y nunca necesita pilas.
¿Cuándo sigue mereciendo la pena un mando de repuesto?
Como reserva para casa, un mando de infrarrojos Hisense de entre 8 y 12 euros es un seguro barato para la única pulsación que necesita una edición Fire TV durante la vinculación con el móvil. Como mando del día a día, es la misma experiencia de cuadrícula de letras de la que acabas de escapar.